
El mundo había tomado su decisión.
Las tiendas de Nexum estaban llenas.
Filas interminables de personas esperaban frente a clínicas relucientes donde médicos y técnicos preparaban los nuevos implantes.
El chip neural se había convertido en el tema central de cada conversación.
Pantallas gigantes mostraban testimonios.
Personas que recuperaban la movilidad.
Personas que superaban enfermedades neurológicas.
Personas conectándose mentalmente a redes de información.
Los gobiernos lo llamaban progreso.
Los ciudadanos lo llamaban esperanza.
Y Nexum lo llamaba evolución.
Pero no todos lo veían de esa forma.
En lo profundo de una instalación central de Nexum…
Dos figuras avanzaban entre pasillos destruidos.
Melissa.
Blue.
Las alarmas del laboratorio resonaban mientras ambos sistemas de defensa caían uno tras otro.
Blue atravesó un panel de seguridad con una descarga energética.
Melissa lanzó a un guardia contra una pared de acero.
Explosiones sacudían el complejo.
Laboratorios enteros colapsaban.
Pantallas estallaban en pedazos.
Los servidores de Nexum ardían en llamas.
Melissa respiraba con dificultad.
—Esto es todo.
Blue asintió.
—Entonces no nos detengamos.
Avanzaron.
Directo hacia el corazón del edificio.
Muy arriba…
En una oficina silenciosa con vista a la ciudad.
Eclipse observaba el horizonte a través de una enorme ventana.
A su lado estaba The Architect.
Eclipse habló con serenidad.
—Ya vienen.
The Architect levantó la mirada.
—¿Quiénes?
Eclipse sonrió ligeramente.
—Mi hija.
Hizo una pequeña pausa.
—Y su amiguita.
Por primera vez en mucho tiempo, The Architect mostró sorpresa.
Pero no dijo nada.
Su rostro volvió a la calma habitual.
Eclipse continuó hablando mientras miraba la ciudad.
—Siempre lo supe.
El silencio llenó la oficina.
—Sabía de sus dudas.
—Sabía de sus traiciones.
—Sabía de sus reuniones.
Finalmente se giró hacia él.
—Y ahora…
Sus ojos eran fríos.
—Ya no los necesito.
Durante un segundo nadie se movió.
Entonces—
BANG
Un disparo resonó en la habitación.
The Architect se tambaleó.
Miró hacia abajo.
Sangre comenzaba a extenderse por su pecho.
Detrás de él estaba Adrian.
Sostenía una pistola.
The Architect cayó de rodillas.
Respirando con dificultad.
Miró a Eclipse por última vez.
—Melissa…
tosió sangre
—terminará el trabajo que nosotros debimos hacer desde el principio.
Eclipse lo observó con frialdad absoluta.
—Te quería como a un hijo.
Una pausa.
—Pero jamás podría llamarte así después de ver lo inepto que eres.
The Architect cayó al suelo.
Y dejó de moverse.
En ese mismo momento…
Las puertas de la oficina estallaron.
Melissa y Blue entraron.
El cuerpo de The Architect yacía en el suelo.
Eclipse seguía mirando por la ventana.
Como si nada hubiera ocurrido.
—Sabía que vendrías —dijo tranquilamente.
Melissa dio un paso adelante.
—Esto termina hoy.
Eclipse sonrió.
—Siempre supe que mi hija me traicionaría.
Se volvió lentamente hacia ellas.
En su mano sostenía un pequeño dispositivo.
—Aquí está el detonador de autodestrucción.
Lo levantó.
—Con esto puedes borrar todo Nexum.
El silencio llenó la habitación.
Luego lo arrojó suavemente hacia Melissa.
Ella lo atrapó.
Pero Eclipse levantó su otra mano.
Sostenía otro dispositivo.
Y lo activó.
Un sonido metálico retumbó por toda la estructura.
La gigantesca ventana frente a ellos comenzó a abrirse.
Las paredes se desplazaron hacia los lados.
Una enorme compuerta emergió frente al edificio.
Y algo se encontraba detrás.
Una figura.
De pie.
Inmóvil.
Era casi idéntica a Melissa.
Pero su cuerpo era rojo oscuro.
Sus ojos se encendieron.
En un instante—
La figura se movió.
A una velocidad imposible.
Atravesó la habitación y tomó a Melissa del cuello.
Levantándola del suelo.
Blue gritó.
—¡Melissa!
La réplica roja apretó con más fuerza.
Melissa apenas podía respirar.
Miró a Blue.
Sus ojos llenos de lágrimas.
—Vete…
susurró
—Blue… corre…
Blue negó con la cabeza.
—¡No!
—¡VETE!
Melissa gritó.
—¡ESCAPA!
Blue temblaba.
Las lágrimas caían por su rostro.
Pero finalmente…
Retrocedió.
Y salió corriendo de la oficina.
Eclipse observó la escena con calma.
—La mejor arma siempre ha sido el miedo.
Miró hacia la puerta por donde Blue había escapado.
—Dejarla ir es lo más inteligente.
Sus ojos brillaban con frialdad.
—Ahora podrá contarle al mundo lo que vio.
La réplica roja mantenía a Melissa suspendida.
Melissa comenzó a llorar.
Las palabras de The Architect regresaron a su mente.
No eres especial.
Solo terminarás despedazada.
Años atrás
Una oficina mucho más pequeña.
Dos jóvenes estaban sentados frente a frente.
Un chico y una chica.
Ambos hablaban con entusiasmo.
—Este lugar puede cambiarlo todo —dijo el chico.
La chica sonrió.
—Mientras nos cubramos la espalda.
El chico extendió su mano.
—Prometido.
Ella la estrechó.
—Prometido.
—Si alguno de los dos se mete en problemas…
—El otro lo sacará.
Los dos rieron.
Con la confianza ingenua de quienes aún creen en el futuro.
Entonces alguien entró en la habitación.
Una figura alta.
Imponente.
Eclipse.
Observó a ambos jóvenes.
Y sonrió.
El chico miró a la chica.
—Supongo que esto es el comienzo.
Ella respondió con entusiasmo.
—Vamos a cambiar el mundo.
La cámara se alejaba lentamente mientras ambos hablaban.
Y finalmente sus nombres aparecieron en pantalla.
Seraphina.
The Architect.
Mucho antes de que el mundo aprendiera a temerlos.
Historia autoria de Gerard Leaf y Blue



