Y si algún dia yo me voy?...

Lo efímero de la vida

Primeramente, es un placer estar aquí otra vez.

Me estoy enfermando de la garganta, estoy jugando un poco y estoy esperando a ver si finalmente se deja caer la lluvia por aquí. Pero, más importante que todo eso, estamos de vuelta. Estamos reviviendo este blog que ha sido abandonado en bastantes ocasiones por temas laborales, personales, porque han sucedido demasiadas cosas o, simplemente, porque uno a veces está demasiado ocupado para sentarse a escribir.

El otro día, mientras revisaba todo lo relacionado con Gerard Leaf, me percaté de algo bastante triste: literalmente llevamos alrededor de un año sin un video oficial. El último que grabamos fue Edward the Roman. Y es curioso porque siento que el nuevo disco tiene bastante potencial para hacer videos y muchas otras cosas.

Pero hoy no vengo precisamente a dar actualizaciones.

Hoy quiero hablar de Everything We Failed to Hold.

Quiero hablar de este disco como lo que realmente es: un disco sobre la partida.

En entrevistas he mencionado que el título representa todo aquello que no pudimos sostener: sueños, trabajos, relaciones, personas, versiones de nosotros mismos y todas aquellas cosas que, por más que quisimos, no pudimos salvar.

Eso sigue siendo cierto.

Pero existe otro significado mucho más implícito dentro del disco. Uno que desde el principio advertí que era bastante delicado. Probablemente pudieron notarlo en los previews, en los mensajes, en la publicidad y en muchas de las imágenes que acompañaron esta etapa.

Todo apuntaba hacia una misma cosa:

lo efímero de la vida.

La vida es un hilo que en cualquier momento puede cesar. Y quizá lo más difícil de comprender es que, cuando ese hilo termina, el mundo continúa.

Todo sigue su rumbo.

Es triste. Incluso deprimente. Pero es un tema que, de una manera u otra, siempre ha estado presente en los discos de Gerard Leaf.

Hoy quiero hablar de ello de una manera mucho más personal.

Dos semanas

Sé que lo siguiente es delicado.

Pero por el mes en el que estamos y por todo lo que ha sucedido, no quiero fingir que no ocurrió.

El jueves se cumplieron dos semanas desde que intenté quitarme la vida.

La situación terminó haciéndose pública. Como les mencioné a algunas personas, no era la primera vez que sucedía algo de esta índole. Sin embargo, sí fue la primera ocasión en la que alcanzó una dimensión mucho mayor: personas se enteraron, conocieron detalles de mi situación y se movilizaron intentando hacer algo.

Eso es algo que agradezco profundamente, aunque todavía cargo también con el pesar de todo lo que ocasionó.

Pero no creo que lo correcto sea simplemente decir: “No pasó nada”.

Pasó.

Y creo que incluso nuestros peores momentos pueden convertirse, con el tiempo y con muchísimo cuidado, en algo que ayude a alguien más a reconocer que necesita ayuda o a continuar cuando se siente igual de mal.

Y resulta particularmente extraño que algo así haya sucedido después de publicar un disco como Everything We Failed to Hold.

Porque antes de que ocurriera todo esto yo ya describía al Gerard de este álbum como alguien que había trascendido. Alguien que ya se había ido.

Gerard se convierte prácticamente en un espectro que observa las historias del disco mientras el universo continúa desarrollándose sin él.

Y esto tampoco apareció de la nada.

Antes de Everything We Failed to Hold

Desde Enigmas existía un lore muy particular alrededor de Gerard.

El Gerard de aquel disco era prácticamente una semideidad. Era una historia sobre errores, cosas que no podemos cambiar y la aceptación del destino, aunque presentada de una manera muchísimo más cruda.

Yo tenía alrededor de 19 años cuando escribí ese disco.

Y creo que se nota.

Era rebelde, exagerado, arrogante y tremendamente proyectado. Pero yo también era así. Era una persona bastante desastrosa y el disco terminó convirtiéndose en un reflejo de aquella juventud, de la rebeldía, de los vicios y de muchas de las cosas que giraban alrededor de mi vida en ese momento.

Gerard muere en aftermath y después regresa desde el mundo espiritual. Pero incluso ahí existen canciones que no hablan directamente sobre él. Algunas historias pertenecían a otras personas y a problemas que, en aquel momento, ni siquiera eran míos.

Después llegó todo el proceso que terminaría convirtiéndose en Where Oceans Meet.

Ese disco tuvo tantas metamorfosis que probablemente merezca su propia entrada algún día.

Hubo una etapa en la que se llamó Testimonio Vivo y estaba pensado inicialmente como un EP. Incluso descubrí hace poco, revisando mis notas, que existió otro título anterior que ya ni siquiera recuerdo.

Primero sería una continuación pesada de Enigmas, pero con temas más espirituales. Después, aunque resulte difícil de creer ahora, iba a convertirse literalmente en un disco de metal cristiano.

Por aquella época ya existía In God We Trust y después llegó 61 Cigny. Durante un momento, el futuro de Gerard Leaf parecía dirigirse completamente hacia ahí.

Entonces tuve una crisis personal bastante fuerte.

Me retiré de la música por primera vez desde que había comenzado. Mandé retirar mi música, eliminé letras y borré todo lo que pude borrar —aunque ahí aprendí también que lo que llega a internet rara vez desaparece por completo—.

Tiempo después comencé otra vez.

Desde mi celular.

Le agarré muchísimo cariño a GarageBand y también empecé a interesarme bastante por Porter Robinson como productor. Durante un momento pensé en hacer algo completamente casero. Grabé demos enteros desde el teléfono, después los terminé trabajando en FL Studio y, aunque parezca increíble, todavía hay algunas que me gustan muchísimo.

En otro momento quería algo mucho más cercano a Worlds. Después compré equipo, experimenté nuevamente y, cuando menos me di cuenta, el sonido había vuelto a acercarse muchísimo a Enigmas.

En medio de todo aquello apareció Odiseas.

Fueron años de transformaciones.

Y finalmente llegamos a Kairos // Machinae.

Las canciones que nunca salieron

Para Kairos // Machinae existen, aproximadamente, unas 17 canciones.

Algunas son muy buenas.

Hay incluso una que me encanta y que jamás he conseguido terminar porque nació durante uno de los peores momentos de mi salud mental. Cada vez que la escucho pienso exactamente lo mismo:

“Qué buena canción”.

Y después:

“No puedo hacer esto”.

Porque me hace daño.

Al final, Kairos // Machinae terminó desembocando parcialmente en PerNocta. Su historia sobrevivió de otra manera y algunas piezas terminaron convertidas en interludios e intros, algo que además siempre había querido tener para las presentaciones.

Mientras todo esto sucedía, yo llevaba muchísimo tiempo queriendo hacer pop.

Quienes me conocen saben que soy fan de la producción de Billie Eilish y, particularmente, del trabajo de Finneas. Siempre me ha fascinado esa metodología. Incluso existen demos mías que descaradamente parecen ejercicios intentando entender ese sonido.

Quería hacer un disco pop.

Pero quería que siguiera sonando a mí.

Y entonces comenzó a existir Everything We Failed to Hold.

Tizas, estrellas y un fondo negro

La estética del disco tiene un origen bastante menos solemne de lo que quizá imaginarían.

Viene, en buena medida, de Yoshi’s Island.

Me encantan Yoshi’s Island y muchos juegos de SNES. De ahí nació esa idea de dibujos parecidos a trazos de gis sobre fondos oscuros.

Y después está el azul.

Siempre ha sido uno de mis colores favoritos. Para mí tiene algo extraño: una especie de nitidez dentro de la ausencia. Como estar y no estar al mismo tiempo.

No sé explicarlo mejor.

Pero mientras el concepto visual del disco comenzaba a tomar forma, yo ya estaba bastante mal.

Durante gran parte del año dependí muchísimo de mis amistades para continuar. En especial de quien fue mi mejor amiga durante buena parte de este proceso. Ella sabe quién es y, si algún día lee esto, solamente puedo mandarle un abrazo y pedirle disculpas por todas las situaciones que surgieron por mi culpa durante este año.

Para marzo ya había ocurrido otro intento de suicidio.

Así que lo sucedido recientemente no apareció de la nada.

Yo ya venía mal.

Para cuando estaba trabajando en este disco sentía que el vaso no solamente se había derramado: alguien seguía sirviendo agua mientras continuaba desbordándose.

Cada segundo.

Cada hora.

Cada día.

No pude sostenerme a mí mismo

Estuve en terapia. Estuve bajo tratamiento. Intenté muchas cosas.

Pero durante mucho tiempo sentí que nada terminaba de funcionar y acabé dependiendo de pequeñas cosas para continuar.

Y aquí aparece probablemente la parte más difícil de explicar de Everything We Failed to Hold.

Matar al personaje de Gerard dentro del disco fue, de alguna manera, una forma de vivir simbólicamente mi propio duelo.

No podía desaparecer en la vida real, así que hice desaparecer a mi representación dentro de la música.

Era una manera de sentir pena por él y, mediante él, intentar sentir un poco de empatía hacia mí mismo. Algo que históricamente me ha costado muchísimo.

Porque Everything We Failed to Hold nace realmente de una contradicción:

he intentado estar para mis amigos, para mi familia y para las personas que quiero, pero durante mucho tiempo sentí que nunca sabía cómo estar para mí.

Por eso, aunque el disco hable de todo aquello que no pudimos sostener, existe una lectura todavía más personal:

yo nunca pude sostenerme a mí mismo.

Y entonces Gerard desaparece.

Desde afterglow existe el indicio de que ya no está. Incluso uno de los teasers mostraba a Gerard subiendo unas escaleras hacia el cielo.

Pero ocurre algo importante.

Gerard muere.

Y el disco continúa.

El mundo continúa

Después llega soft static.

Para mí, esa canción representa las buenas intenciones como si fueran niños corriendo por el mundo y llevando luz a donde llegan.

Recuerdo una frase de una tía que decía que, cuando los niños se iban después de visitar una casa, parecía que la alegría de la casa se apagaba con ellos.

Siempre imaginé soft static así.

La inocencia. La luz. El brillo.

Después aparece beautiful machines.

Y después the stars.

Quienes hayan visto el visual publicado para the stars probablemente ya sepan qué representa.

Las estrellas, dentro del universo de Everything We Failed to Hold, simbolizan la pérdida.

Puede ser una persona. Puede ser un sueño. Puede ser una ambición. Puede ser una versión de nosotros mismos.

Cada vez que algo desaparece, una estrella nueva aparece en el cielo.

Y mientras tanto el disco sigue.

No vuelve constantemente hacia Gerard porque precisamente ahí se encuentra una parte fundamental del concepto: el mundo continúa incluso cuando nosotros ya no ocupamos el lugar que alguna vez ocupamos en él.

Pero quiero hacer una aclaración importantísima.

Esto no significa que nuestra ausencia no importe.

Todo lo contrario.

Cuando una persona decide hacerse daño existen consecuencias inmensas para quienes permanecen: familiares, amigos y personas que quizá ni siquiera imaginábamos que estaban pendientes de nosotros. Hay heridas que pueden acompañar a alguien durante toda su vida.

Por eso, si estás leyendo esto en medio de una crisis y sientes que podrías hacerte daño, por favor deja esta entrada por un momento y busca ayuda. Habla con alguien cercano, con un psicólogo, con un psiquiatra o con un servicio de emergencia si existe un peligro inmediato.

El disco nunca fue escrito para presentar la muerte autoinfligida como una solución.

La muerte de la que habla Everything We Failed to Hold es la muerte entendida dentro del ciclo natural de la existencia: aquello inevitable que nos recuerda precisamente lo extraordinariamente frágil que es estar aquí.

La fragilidad

Parte de mi vida profesional está relacionada también con estos temas.

Desde mi trabajo en la Universidad de Guadalajara he buscado impulsar capacitación relacionada con salud mental para profesores. También trabajo con el área de tutorías y hemos promovido formación para que los tutores puedan identificar y acompañar a estudiantes que atraviesan momentos difíciles o situaciones de riesgo.

Por eso sería profundamente contradictorio utilizar mi música para incentivar aquello que, desde otro espacio de mi vida, intento prevenir.

Cuando digo que “el mundo sigue”, hablo de los ciclos de la vida.

Hace unas semanas falleció el padre de un amigo. Inicialmente solamente supe que había muerto y envié mis condolencias. Después conocí las circunstancias: estaban en una celebración familiar cuando ocurrió inesperadamente un incidente que terminó provocando su fallecimiento.

Estaban celebrando.

Y de repente todo cambió.

Ahí entiendes lo frágil que es todo.

Y quizá esa sea la palabra que mejor define Everything We Failed to Hold:

fragilidad.

La fragilidad de las amistades.

La fragilidad de la vida.

La fragilidad de nuestras metas.

La fragilidad de nuestros sueños.

La fragilidad de nosotros mismos.

blue hours

También podemos llorar a alguien que todavía existe.

Nosotros mismos.

blue hours habla precisamente de eso: perder una versión de ti que sabes que jamás regresará a casa.

Cambias hábitos. Priorizas un trabajo. Priorizas a otra persona. Renuncias lentamente a partes de ti hasta que un día te miras y comprendes que aquella persona que recuerdas ya no existe.

Tú sigues regresando a casa.

Pero esa versión de ti ya no.

Y existe un duelo en eso.

Por eso las estrellas tampoco representan exclusivamente la muerte. Representan aquello que alguna vez estuvo aquí y dejó de estarlo.

Alguien mira hacia el cielo, encuentra una estrella y recuerda.

Eso no elimina la melancolía. Tampoco quiero romantizar la pérdida. Hay heridas que quizá nunca desaparezcan completamente.

El amor también implica responsabilidad porque dejamos huellas en otras personas.

Y algunas no se borran.

the quiet between us

Esta canción me causa bastante gracia por una razón mucho más sencilla: yo casi nunca escribo canciones de desamor.

He escrito sobre muchísimas cosas, pero el desamor nunca había sido precisamente mi especialidad.

Ni siquiera consideraba the quiet between us una canción particularmente autobiográfica. Simplemente sentía que al disco le hacía falta algo así.

Y sí: que tuviera esa especie de influencia de reguetón fue completamente intencional.

Quería algo que sonara muy diferente a cualquier cosa que hubiera hecho Gerard Leaf.

Con nothing left to prove todavía existía ese elemento rock que permitía decir: “Sí, esto sigue siendo Gerard Leaf”.

Con the quiet between us directamente quise romperlo.

Y eso también forma parte de este disco.

No todas las canciones necesitan cargar por sí mismas con toda la tragedia del concepto.

Lo último que queda por amar

Finalmente llegamos a the last thing left to love.

No estoy mencionando todas las canciones porque esta entrada nunca pretendió ser un análisis pista por pista. Algún día podemos hacer eso.

Hoy quería hablar de la muerte, la pérdida y la fragilidad dentro del disco.

La última canción fue probablemente una de las que más tardó en existir.

De hecho, existe una canción completamente terminada que iba a formar parte del álbum y finalmente quedó fuera. Quizá algún día aparezca en una edición deluxe. Quizá no.

Pero desde bastante temprano tenía algo claro:

quería terminar el disco con una canción cristiana.

Podría haber sido una canción independiente del concepto. Podría haber roto completamente con la narrativa.

Pero decidí no hacerlo.

Decidí que fuera una canción de arrepentimiento.

Mi fe cristiana continúa siendo una parte fundamental de mi vida. Sigo siendo devoto de Dios y sigo intentando ser una mejor persona cada día.

Por eso quería que el final del disco fuera verdaderamente un final.

Gerard, quien había muerto desde el comienzo, finalmente se encuentra ante Dios.

No sabemos exactamente qué ocurrió.

No sabemos cómo murió.

No sabemos qué pasó durante todo ese tiempo.

Solamente sabemos que ahora está ahí.

Frente a Dios.

Y pide perdón.

Reconoce sus errores. Reconoce todo aquello que hizo mal. Pide misericordia y ruega no caer.

Y entonces termina el disco.

No sabemos la respuesta.

Nunca sabemos qué ocurrió después.

Es un final abierto.

Y me parece particularmente interesante que, de diez canciones, Gerard tenga realmente una presencia central solamente en unas cuantas.

En afterglow, la historia explícita es la de una persona fallecida hablándole a su pareja y pidiéndole que continúe viviendo, que la deje ir y que comprenda que llegó su momento. Pero implícitamente siempre imaginé esa relación de otra manera: Gerard como quien se marcha y quienes escuchan su música como aquellos que permanecen.

Después está blue hours, donde la pérdida es la de nosotros mismos.

Y finalmente está the last thing left to love.

Gerard ante Dios.

Pidiendo misericordia.

Fin.

Todo lo que fallamos en sostener

Eso es, a grandes rasgos, Everything We Failed to Hold.

Claro que existen muchos otros significados. Cada canción tiene su historia y cada una podría recibir su propio análisis.

Pero el corazón del disco está ahí.

Es extraño pasar de un trabajo cuya filosofía era prácticamente “podemos contra todo y vamos a continuar” a otro en el que el personaje principal desaparece y el universo simplemente continúa desarrollándose.

Es probablemente uno de los trabajos más personales que he hecho.

También contiene algunas de las letras más melancólicas que he escrito.

Y aun así estoy orgulloso de él.

Solo creo que debe escucharse con cuidado.

Especialmente después de todo lo ocurrido.

El sol vuelve a salir

Regresando a mí:

estoy recibiendo apoyo y estoy intentando llevar las cosas con calma.

Solamente han pasado dos semanas.

Todavía no duermo demasiado bien. Todavía hay cosas que procesar. No pretendo escribir aquí que mágicamente todo se solucionó.

Pero tomé una decisión que antes nunca había podido tomar con esta claridad: no quiero volver a intentar hacerme daño.

Hubo personas que estuvieron conmigo de principio a fin y comprender el impacto que todo esto tuvo en ellas cambió muchas cosas para mí.

Desde mi fe también he tenido que comprender algo: mi vida no es algo que deba poner a prueba. No me corresponde intentar adelantar su final. El momento natural de las cosas llegará cuando tenga que llegar; mientras tanto, me corresponde vivir.

Y curiosamente he encontrado muchísimo refugio en algo tan sencillo como los videojuegos.

Mientras escribo esto estoy jugando Halo.

He estado jugando títulos viejos, descubriendo otras cosas y regresando a pequeños espacios que me permiten simplemente estar tranquilo durante un rato.

Y quizá eso sea algo que puedo compartirles.

Busquen esas pequeñas cosas.

Salgan con sus amigos.

Vayan por un café.

Lean.

Escriban.

Pinten.

Hagan música.

Jueguen.

Hablen con alguien.

Y cuando esas pequeñas cosas no sean suficientes, pidan ayuda.

No intenten cargar solos con algo que ya pesa demasiado.

Sé que algunas personas leerán esto porque siguen mi música. Otras quizá llegarán por casualidad. Algunas seguramente lo harán por morbo y después continuarán con su día.

Pero quiero dejar algo escrito para quien realmente lo necesite:

nuestra existencia toca muchas más vidas de las que alcanzamos a ver.

Puede ser nuestra familia. Nuestros amigos. Un compañero de trabajo. La persona que nos saluda todas las mañanas. Alguien con quien intercambiamos unas palabras todos los días.

Dejamos pequeñas huellas constantemente.

Yo también estoy intentando aprender nuevamente a vivir con las mías.

Estoy echándole ganas.

Y después de un disco entero hablando sobre todo aquello que desaparece, quizá sea apropiado terminar esta entrada hablando sobre algo que regresa.

El sol siempre vuelve a salir.

Esa sí es una promesa que puedo hacer sin dudarlo un segundo.

Muchas gracias por haberme leído.

Nos veremos en otra entrada del blog.

Picture of Gerard Leaf

Gerard Leaf

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