Parte II
El cielo estaba ardiendo.
Las ondas de choque seguían expandiéndose por kilómetros mientras Melissa y Melissa MK-2 chocaban una y otra vez en el aire como dos meteoros.
Cada impacto destruía parte del paisaje.
Las estructuras restantes del complejo de Nexum se desmoronaban poco a poco.
El suelo estaba lleno de grietas.
El aire vibraba.
El equipo Unity intentaba intervenir cada vez que encontraba una abertura.
Titan saltó hacia la réplica roja con un golpe brutal que habría derribado un edificio.
Melissa MK-2 bloqueó el ataque con una sola mano.
Luego giró el brazo.
Titan fue lanzado decenas de metros contra el suelo.
El impacto levantó una nube de polvo.
Specter apareció detrás de ella.
Su hoja cruzó el aire.
La réplica ni siquiera volteó.
Lo atrapó del brazo.
Y lo estrelló contra el suelo con una fuerza aterradora.
Chrono intentó distorsionar el tiempo alrededor de la pelea.
El campo temporal se activó.
Pero Melissa MK-2 avanzó dentro de él como si supiera exactamente dónde romper el equilibrio.
Astra gritó:
—¡No se detengan!
Echo disparó una ráfaga de energía que golpeó a la réplica directamente.
La explosión iluminó el campo de batalla.
Pero cuando el humo se disipó…
Melissa MK-2 seguía de pie.
Completamente intacta.
Eclipse observaba desde su plataforma flotante.
Sonriendo.
—Impresionante, ¿verdad?
Su voz resonaba por todo el campo.
—Un híbrido perfecto.
Abrió los brazos.
—Humano.
—Máquina.
—Y algo más cercano a un dios tecnológico.
Melissa respiraba con dificultad.
Cada golpe que intercambiaba con su réplica hacía temblar el suelo.
La diferencia de poder era evidente.
Melissa MK-2 comenzó a dominar el ritmo.
Un golpe directo.
Melissa salió disparada contra los restos de un edificio.
El concreto se quebró con el impacto.
Eclipse habló nuevamente.
—No puedes ganar.
Su voz era tranquila.
—La diseñé para superar cada límite que tú tienes.
Melissa intentó levantarse.
Sus manos temblaban.
Melissa MK-2 apareció frente a ella.
Preparándose para atacar de nuevo.
Pero entonces—
Algo cruzó el cielo.
Un movimiento rápido.
Una figura oscura descendió entre ambos combatientes.
El impacto levantó una onda de polvo.
Todos se detuvieron.
Incluso Eclipse frunció ligeramente el ceño.
La figura se levantó lentamente.
Un cuerpo metálico.
Una silueta familiar.
The Marionette.
Titan abrió los ojos con sorpresa.
—¿Ese no…?
Echo reconoció la señal inmediatamente.
—Sí.
—Es él.
Eclipse soltó una pequeña risa.
—Así que decidiste aparecer.
Miró al robot con curiosidad.
—Tú fuiste quien liberó a Melissa de la celda.
El Marionette no respondió.
Eclipse continuó hablando.
—Te he estado observando todo este tiempo.
—Cada movimiento.
—Cada decisión.
Eclipse inclinó ligeramente la cabeza.
—Pero tú…
Su sonrisa regresó.
—No eres ni la mitad de lo que es mi hija.
Señaló a Melissa MK-2.
—Y mucho menos suficiente para enfrentarte a esta creación.
Melissa MK-2 dio un paso adelante.
Sus ojos rojos brillaban con intensidad.
El Marionette levantó la mirada hacia ella.
Durante un segundo…
Pareció recordar algo.
Los niños del campo de entrenamiento.
Las risas.
Las voces.
Luego el recuerdo se desvaneció.
Su visor se iluminó nuevamente.
Melissa MK-2 atacó primero.
Un movimiento explosivo.
El impacto entre ambos sacudió el campo de batalla.
El sonido fue ensordecedor.
Metal contra metal.
Fuerza contra fuerza.
Melissa se levantó lentamente entre los escombros.
Miró al robot que había intervenido.
—¿Por qué…?
El Marionette respondió con una voz baja.
—Porque alguien tiene que detener esto.
Melissa MK-2 volvió a atacar.
Más rápido.
Más violenta.
El Marionette bloqueó el golpe.
Pero retrocedió varios metros.
El suelo se partió bajo sus pies.
Eclipse reía desde el cielo.
—¡Perfecto!
—¡Esto es exactamente lo que quería ver!
El equipo Unity volvió a levantarse.
Astra gritó:
—¡Todos juntos!
Titan volvió a la pelea.
Specter apareció a la derecha del Marionette.
Chrono estabilizó una pequeña burbuja temporal.
Echo preparó otro ataque.
Blue, aún con un brazo destruido, se puso de pie.
Sus ojos seguían fijos en Melissa.
El combate volvió a estallar.
Ahora todos contra Melissa MK-2.
Un ser creado para superar a cada uno de ellos.
Un híbrido entre humano, máquina…
Y algo más cercano a una deidad nacida de la tecnología.
Y aun así—
Todos sabían algo.
Esta pelea no era solo por ganar.
Era por decidir
qué tipo de mundo
sobreviviría después de ella.
…
Por un instante…
Parecía que podían ganar.
El equipo Unity, Melissa y The Marionette habían comenzado a coordinarse como si todos entendieran instintivamente el ritmo de la batalla.
Titan volvió a levantarse entre los escombros.
—¡Vamos!
Su puño impactó contra el torso de Melissa MK-2, obligándola a retroceder unos pasos.
Specter apareció al mismo tiempo desde el flanco izquierdo.
Su hoja trazó un arco brillante en el aire.
El impacto dejó una grieta en la armadura roja de la réplica.
Chrono activó otra distorsión temporal que ralentizó por un segundo los movimientos de la máquina.
Ese segundo fue suficiente.
Melissa original lanzó un golpe cargado con toda su fuerza.
La réplica salió disparada varios metros.
El suelo se fracturó al aterrizar.
Echo gritó desde atrás:
—¡Está funcionando!
Blue avanzó nuevamente, aún sosteniendo el equilibrio con un solo brazo.
—¡Ahora!
The Marionette interceptó el siguiente movimiento de la réplica con una precisión milimétrica.
Por primera vez…
Melissa MK-2 parecía estar perdiendo terreno.
Eclipse observaba desde lo alto.
Su sonrisa seguía intacta.
—Interesante…
Se inclinó ligeramente hacia adelante.
—Pero aún no han visto su forma completa.
Melissa MK-2 se levantó lentamente entre el polvo.
Por un momento permaneció completamente inmóvil.
Luego…
Su espalda se abrió.
Dos enormes alas mecánicas emergieron de su estructura.
Las placas metálicas se desplegaron con un sonido profundo.
Una energía roja comenzó a expandirse desde su cuerpo.
Primero como un pulso.
Luego como una tormenta.
La onda de choque se expandió por todo el campo de batalla.
Titan, Echo y Blue fueron empujados hacia atrás.
El aire vibró.
El suelo tembló.
Los ojos de Melissa MK-2 cambiaron.
De un rojo oscuro…
A un rojo brillante, incandescente.
Una voz sintética resonó desde su sistema.
“Modo de batalla… activo.”
Las alas se extendieron completamente.
La energía que la rodeaba aumentó de manera exponencial.
Eclipse soltó una carcajada desde su plataforma.
—Ahora sí…
—Diviértanse.
Melissa MK-2 desapareció.
Ni siquiera Chrono pudo seguir su movimiento.
Apareció frente a Titan.
Un solo golpe.
El impacto fue brutal.
Titan salió disparado contra el suelo con tanta fuerza que la tierra se abrió bajo su cuerpo.
Cuando el polvo se disipó…
Titan no se movía.
Inconsciente.
Echo gritó su nombre.
Pero no hubo respuesta.
Melissa MK-2 giró.
Sus ojos brillaban con una intensidad aterradora.
Miró a Blue.
Luego a Gerard.
—Niños molestos.
Desapareció otra vez.
Blue apenas tuvo tiempo de reaccionar.
La réplica apareció frente a ella.
El golpe la envió varios metros por el aire.
Gerard intentó interceptarla.
Melissa MK-2 bloqueó el ataque.
Luego lo golpeó con el dorso de la mano.
Gerard cayó contra el suelo con violencia.
Su respiración se cortó.
La réplica avanzó.
Lentamente.
Hacia Astra.
Astra levantó su arma.
Sabía que no sería suficiente.
Melissa MK-2 levantó el brazo para atacar.
Pero antes de que el golpe descendiera—
Una figura se interpuso.
Specter.
Su hoja chocó contra el ataque.
El impacto fue devastador.
La onda de choque se expandió como una explosión.
Specter fue lanzado por el aire.
Desapareciendo a kilómetros de distancia.
Chrono lo vio caer en el horizonte.
—¡Specter!
Sin dudarlo, Chrono activó un salto temporal y salió tras él.
El campo de batalla quedó en silencio.
En cuestión de segundos…
Melissa MK-2 había derribado a casi todo el equipo.
Titan inconsciente.
Blue gravemente dañada.
Gerard apenas de pie.
Specter fuera del campo.
Chrono desaparecido.
Echo y Astra tratando de reorganizarse.
Solo Melissa original y The Marionette seguían firmes frente a la réplica.
Las alas rojas de Melissa MK-2 se extendían detrás de ella como las de un ángel caído.
La energía que emanaba hacía vibrar el aire.
Eclipse observaba desde el cielo.
Completamente tranquilo.
Como si todo esto fuera simplemente un espectáculo.
El viento atravesó el campo de batalla.
Entre los escombros.
Entre los cráteres.
Entre los cuerpos caídos.
Era el momento…
Del último suspiro.
Antes del cierre.
…
El campo de batalla estaba cubierto de humo y escombros.
El viento arrastraba polvo entre los cráteres abiertos por la pelea.
Melissa MK-2 permanecía suspendida en el aire.
Sus alas rojas extendidas como las de una criatura caída.
Su energía seguía expandiéndose por el campo.
Frente a ella, Melissa respiraba con dificultad.
Su cuerpo estaba lleno de grietas y heridas.
Pero sus ojos seguían firmes.
Melissa dio un paso adelante.
Miró a su réplica directamente.
—No eres especial.
La réplica inclinó ligeramente la cabeza.
—Incorrecto.
—Soy superior.
Melissa negó lentamente.
—No.
El aire alrededor de ella comenzó a vibrar.
Una luz azul comenzó a emanar de su cuerpo.
Primero débil.
Luego más intensa.
El brillo se expandió como una aurora alrededor de su figura.
Incluso Eclipse dejó de sonreír por un momento.
La energía azul creció.
Hasta que finalmente—
Dos alas emergieron de la espalda de Melissa.
Pero no eran como las de su réplica.
Las alas de Melissa MK-2 eran metálicas.
Frías.
Artificiales.
Las de Melissa…
Parecían alas de luz.
Como si estuvieran hechas de energía pura.
Como si fueran alas de un ángel.
El viento cambió.
La presión del aire se volvió pesada.
Melissa levantó la mirada hacia su réplica.
—Se acabaron las reglas.
Su voz era firme.
—Es todo o nada.
A su lado…
The Marionette observaba la escena.
Sus sistemas analizaban cada variable.
Cada posible resultado.
Durante un instante recordó otra vez.
Los niños.
Las risas.
La promesa de proteger.
Entonces su sistema tomó una decisión.
Su estructura comenzó a transformarse.
Las placas de su cuerpo se reorganizaron.
Su energía interna aumentó de manera explosiva.
Nuevos fragmentos metálicos emergieron de su armadura.
Sus ojos brillaron con una intensidad blanca.
Modo de combate absoluto.
El Marionette se había convertido en una versión mucho más poderosa de sí mismo.
Melissa lo miró por un instante.
—Gracias.
El Marionette respondió simplemente:
—Finalizar amenaza.
Melissa MK-2 atacó primero.
Descendió como un rayo rojo.
Melissa la interceptó.
El choque entre ambas generó una explosión de energía que iluminó todo el campo de batalla.
El Marionette se lanzó inmediatamente después.
Sus golpes eran más precisos que antes.
Más pesados.
Más rápidos.
Cada impacto generaba ondas de choque que recorrían el terreno.
La pelea volvió a comenzar.
Pero ahora…
Era aún más feroz.
Cada golpe destruía el entorno.
Cada choque de energía hacía temblar la ciudad entera.
Astra volvió a entrar en combate.
—¡No la dejen sola!
Disparó una ráfaga de energía que obligó a Melissa MK-2 a desviarse.
Mientras tanto, desde una posición segura…
Lumina y Echo coordinaban apoyo aéreo.
Decenas de drones aparecieron en el cielo.
Las máquinas comenzaron a disparar desde arriba.
Rayos de energía cayeron como lluvia sobre la batalla.
Echo analizaba las trayectorias.
—Ajustando ángulo de ataque.
Lumina controlaba los sistemas.
—Drones listos.
—Disparo coordinado en tres… dos…
Pero entonces—
Una voz interrumpió la comunicación.
Desde lo alto.
Desde la plataforma flotante.
Eclipse.
Miraba directamente hacia el punto donde Lumina estaba operando.
Y sonreía.
—Lumina.
La voz resonó en el canal abierto.
—La famosa Dra. Nera Callan.
Lumina se congeló.
Eclipse inclinó ligeramente la cabeza.
—No has cambiado en lo absoluto.
Hizo una pausa.
Luego añadió suavemente:
—O debería llamarte…
Su sonrisa se volvió más amplia.
—Elara Voss.
El rostro de Lumina se volvió completamente pálido.
Un pánico absoluto cruzó su expresión.
Incluso entre quienes monitoreaban en la base de Unity…
Todos comenzaron a procesar lo que acababan de escuchar.
Los nombres.
Las conexiones.
Voss.
Eclipse.
Antes de que alguien pudiera hablar—
Lumina activó el canal de comunicación general.
Su voz temblaba.
—Hermano…
Todos se quedaron paralizados.
—Nunca quise que llegaras a este punto.
El silencio cayó sobre todos.
Astra.
Echo.
Blue.
Gerard.
Incluso Melissa.
La revelación golpeó a todos al mismo tiempo.
Lumina…
Era la hermana de Eclipse.
Pero no había tiempo para entenderlo.
Porque en ese mismo instante—
Melissa MK-2 liberó otra explosión de energía.
La batalla estaba lejos de terminar.
De hecho…
Apenas estaba comenzando a volverse peor.
…
El nombre quedó suspendido en el aire.
Elara Voss.
Durante unos segundos nadie habló.
Incluso el ruido de la batalla pareció disminuir en intensidad, como si el mundo mismo hubiera contenido la respiración.
Astra miró la transmisión.
—Lumina…
Blue también levantó la mirada, sorprendida.
Gerard frunció el ceño.
—¿Voss…?
En el cielo, Eclipse sonrió con calma.
Mientras abajo, Melissa, The Marionette y Melissa MK-2 seguían chocando con violencia devastadora.
Las explosiones de energía iluminaban el horizonte.
Pero ahora…
Otra historia comenzaba a revelarse.
Lumina respiró profundamente.
Sus manos temblaban sobre los controles de los drones.
Echo la miró con preocupación.
—Lumina…
Pero Lumina levantó la mirada hacia la transmisión abierta.
Sabía que ya no podía ocultarlo.
—Adrian y yo…
Su voz temblaba ligeramente.
—Crecimos entre laboratorios.
La pantalla mostraba su rostro pálido.
—Nuestros padres eran científicos obsesionados con una sola idea.
—La evolución humana.
Mientras hablaba, otra explosión sacudió el campo de batalla.
Melissa MK-2 lanzó a The Marionette contra el suelo.
El impacto abrió un nuevo cráter.
Pero Lumina continuó.
—Nunca tuvimos una infancia normal.
Sus ojos se perdieron por un momento en el recuerdo.
—Para ellos, el progreso era lo único que importaba.
—Experimentos.
—Investigaciones.
—Prototipos.
—Siempre algo nuevo que probar.
Eclipse escuchaba en silencio desde su plataforma.
Con una expresión casi divertida.
Lumina siguió hablando.
—Yo también me interesé por la ciencia.
—Era inevitable.
—Pero…
Negó lentamente con la cabeza.
—Yo quería entender el mundo.
—No controlarlo.
Otra onda de choque recorrió el campo de batalla.
Melissa interceptó un golpe de su réplica.
Las alas de luz chocaron contra las alas rojas.
La explosión sacudió el cielo.
Lumina apretó los dientes.
—Adrian no era así.
Su voz se volvió más pesada.
—Él estaba obsesionado.
—Cada descubrimiento lo empujaba más lejos.
—Más profundo.
—Más peligroso.
Echo escuchaba en silencio.
Lumina continuó.
—Cuando éramos niños…
—Comenzó a experimentar con animales.
La expresión de Gerard se endureció.
—¿Qué?
Lumina cerró los ojos por un instante.
—Decía que era necesario.
—Que la evolución no esperaba.
—Que alguien tenía que empujarla.
Volvió a mirar la pantalla.
—Todo lo que creíamos que iba a dar frutos…
—Fue en vano.
En el cielo, Eclipse soltó una pequeña risa.
Lumina continuó.
—Adrian se graduó muy joven.
—Demasiado joven.
—Tenía un conocimiento enorme de ciencia y tecnología.
—Mucho más avanzado que cualquiera de su generación.
Gerard murmuró:
—Eso explica Nexum…
Lumina asintió lentamente.
—Sí.
—Nexum fue su obra.
Pero su voz se volvió más amarga.
—Nunca fue una empresa.
—Siempre fue una fachada.
Otra explosión iluminó el cielo.
Melissa MK-2 bloqueó un ataque combinado de Melissa y The Marionette.
La energía roja atravesó el aire como un rayo.
El combate era cada vez más brutal.
Pero Lumina siguió hablando.
—Adrian tenía un plan.
—Siempre lo tuvo.
—Un nuevo tipo de humanidad.
—Un nuevo tipo de evolución.
Sus ojos se llenaron de tristeza.
—Cuando Melissa funcionó…
—Cuando el experimento tuvo éxito…
Hizo una pausa.
—La idea nunca abandonó su mente.
Eclipse levantó ligeramente la cabeza.
Como si ese recuerdo también lo tocara.
Lumina respiró profundamente.
—Pero para mí…
—Eso fue demasiado.
—Demasiado lejos.
Su voz se quebró un poco.
—Un experimento humano.
—Modificar a una niña.
—Convertirla en algo que nunca pidió ser.
Lumina negó lentamente.
—Fue aberrante.
El silencio volvió por un momento.
—Después de eso…
—Corté todo contacto con Adrian.
Miró directamente a la transmisión.
—No volví a verlo.
Sus ojos se endurecieron.
—Hasta ahora.
En el cielo, Eclipse aplaudió lentamente.
—Un discurso conmovedor.
Su sonrisa era fría.
—Pero incompleto.
Abrió los brazos.
Debajo de él, la batalla seguía destruyendo el campo de batalla.
Melissa MK-2 liberó otra explosión de energía roja.
El Marionette fue empujado hacia atrás.
Melissa volvió a levantarse.
Y Eclipse dijo con absoluta tranquilidad:
—Porque aún no les has contado la parte más importante.
Su mirada se fijó en Lumina.
—La razón por la que realmente me abandonaste.
El silencio volvió a caer.
Y todos sabían una cosa.
La verdad…
Aún no había terminado de salir a la luz.
…
Eclipse dejó escapar una pequeña risa desde la plataforma flotante.
Luego miró directamente a Lumina.
—Huiste porque viste el futuro.
El silencio se extendió por el campo de batalla.
Incluso Melissa y su réplica parecieron detenerse por un instante.
Eclipse continuó con calma.
—Y como el ser humano que eres… escapaste de las consecuencias, aun sabiendo que eran inevitables.
Lumina apretó los puños.
Eclipse dio un paso hacia el borde de la plataforma.
—Sabías exactamente lo que habías hecho.
—Sabías que habías puesto tu pequeño granito de arena en Nexum.
—En mis investigaciones.
—En mi visión.
Su voz se volvió más fría.
—Pero la cobardía vive dentro de ti.
—Como vive dentro de todos los humanos.
El viento atravesó el campo de batalla.
—Siempre hacen lo que quieren…
—hasta que llegan las consecuencias.
Eclipse sonrió.
—Y entonces hacen todo lo posible por justificarlas.
—Por esconderlas.
—Por culpar a alguien más.
Sus ojos se fijaron en Lumina.
—Cualquier cosa…
—con tal de no enfrentarlas.
Lumina permanecía en silencio.
Pero sus manos temblaban.
Y Eclipse concluyó con una tranquilidad inquietante:
—Por eso huiste, Elara.
—Porque sabías exactamente lo que venía.
—Y no tuviste el valor de quedarte a verlo.
…
La risa de Eclipse resonó sobre el campo de batalla.
No era una risa nerviosa.
Ni siquiera una risa cruel.
Era una risa de absoluta satisfacción.
Como la de alguien que finalmente había comprobado una teoría.
—¿Ves, Elara?
Su voz descendía desde la plataforma flotante.
—Para mí… el éxito solo se mide en productos.
Abrió los brazos mientras observaba la destrucción debajo de él.
—Y si lo miramos de esa manera…
Su sonrisa se ensanchó.
—Parece que yo gané.
Lumina lo miró con una mezcla de tristeza y rabia.
—Adrian…
Pero Eclipse levantó la mano.
Un pequeño dispositivo brilló entre sus dedos.
Un haz de energía se disparó desde la plataforma.
El láser atravesó el torso de Lumina.
El impacto fue brutal.
Lumina cayó hacia atrás.
Echo gritó.
—¡LUMINA!
Astra corrió inmediatamente hacia ella.
Se arrodilló junto a su cuerpo mientras la sangre comenzaba a extenderse.
—¡Mantente conmigo!
Lumina respiraba con dificultad.
—Astra…
Astra presionó la herida.
—No hables.
—No te mueras ahora.
Arriba, Eclipse observaba con indiferencia.
En ese instante, Melissa levantó la mirada.
La furia volvió a encenderse en sus ojos.
Sus alas azules se desplegaron nuevamente.
—¡ECLIPSE!
Se lanzó hacia el cielo.
Pero antes de alcanzarlo—
Una figura roja interceptó su trayectoria.
Melissa MK-2.
El choque entre ambas generó una explosión de energía.
Melissa MK-2 habló con su voz fría.
—Él no es parte del tablero en este momento.
Sus ojos brillaban intensamente.
—El juego… es aquí.
Y volvió a atacar.
The Marionette apareció inmediatamente al lado de Melissa.
Sus sistemas de combate estaban funcionando al límite.
—Objetivo prioritario: neutralizar amenaza.
Ambos atacaron al mismo tiempo.
Melissa golpeó desde arriba.
El Marionette desde abajo.
La réplica roja bloqueó ambos ataques.
Pero retrocedió varios metros.
El suelo se partió.
Por un momento…
Parecía que podían dominar la pelea.
Melissa atacó nuevamente.
Sus alas de energía cortaron el aire.
El Marionette descargó un golpe devastador contra el torso de la réplica.
Melissa MK-2 cayó de rodillas por un instante.
Eclipse observaba desde arriba.
—Interesante…
Pero entonces…
La réplica roja volvió a levantarse.
Su energía volvió a aumentar.
Y comenzó a responder.
Cada golpe ahora era más brutal que el anterior.
Melissa empezó a perder fuerza.
El desgaste de la batalla se notaba.
Su respiración se volvió irregular.
Melissa MK-2 la golpeó en el abdomen.
Melissa cayó al suelo.
Sus alas azules se disiparon por un momento.
—No…
Intentó levantarse.
Pero su cuerpo ya no respondía igual.
The Marionette continuó luchando.
Interceptó un ataque.
Luego otro.
Su estructura metálica comenzó a mostrar grietas.
Pero no retrocedía.
Golpeó nuevamente a la réplica.
Una vez.
Dos veces.
Tres.
Pero incluso él comenzaba a ceder.
Melissa MK-2 lo empujó hacia atrás con una explosión de energía roja.
El Marionette cayó de rodillas.
Sus sistemas parpadeaban.
Y entonces…
Volteó hacia Melissa.
Su visor parpadeó.
—El interruptor.
Melissa levantó lentamente la cabeza.
El interruptor.
El dispositivo que Eclipse le había entregado.
El detonador que podía destruir Nexum.
La memoria volvió a su mente.
La pequeña pieza metálica.
El último recurso.
Melissa buscó con la mano entre los restos de su armadura.
Y lo encontró.
El interruptor estaba ahí.
Frío.
Pesado.
Pero entonces…
Otra idea atravesó su mente.
Si lo activaba…
Nexum explotaría.
Toda la instalación.
Toda la red central.
Todo.
Pero también…
Podría matarlos a todos.
El campo de batalla.
Unity.
The Marionette.
Incluso a ella misma.
Melissa apretó el dispositivo.
Y levantó la mirada hacia el cielo.
Mientras la batalla…
Se acercaba a su decisión final.
…
El campo de batalla estaba al borde del colapso.
El suelo se abría en grietas profundas mientras las ondas de energía seguían recorriendo el terreno.
The Marionette se lanzó nuevamente contra Melissa MK-2.
Sus sistemas estaban funcionando al límite.
Cada movimiento requería más energía de la que su estructura podía sostener.
Aun así, avanzó.
Interceptó el siguiente golpe de la réplica.
Sus brazos metálicos se cerraron alrededor de ella.
Ambos comenzaron a forcejear violentamente.
Melissa MK-2 trató de liberarse.
Las alas rojas liberaban descargas de energía.
Pero el Marionette no soltaba.
Sus sistemas repetían una sola orden.
Contener objetivo.
El suelo temblaba bajo sus pies.
Era solo cuestión de segundos.
Melissa observó la escena.
El interruptor aún estaba en su mano.
Su corazón latía con fuerza.
Levantó la voz con toda la energía que le quedaba.
—¡TODOS!
El equipo Unity levantó la mirada.
—¡ALÉJENSE!
—¡ESCAPEN LO MÁS LEJOS QUE PUEDAN!
Astra seguía arrodillada junto a Lumina, tratando de mantenerla consciente.
Gerard intentaba ponerse de pie.
Blue observaba a Melissa con horror.
—Melissa…
Pero Melissa negó con la cabeza.
—¡AHORA!
Desde el cielo…
Eclipse observaba todo con una calma inquietante.
—¿Estás segura de tu decisión?
Su voz descendía suavemente sobre el caos.
Melissa levantó la mirada hacia él.
Eclipse continuó hablando.
—Muchas veces creemos lo que nuestra mente nos dice.
Cruzó las manos detrás de la espalda.
—Pero la mente también puede mentir.
Su sonrisa regresó.
—Cosas de humanos.
Melissa apretó el interruptor.
Pero su mano tembló.
Y entonces…
Los recuerdos comenzaron a aparecer.
Flashback
Una niña pequeña caminando por un laboratorio.
Las luces frías de Nexum.
Una mano adulta guiándola.
Adrian Voss.
—Todo estará bien.
Su voz era diferente entonces.
Más cálida.
Más cercana.
Otro recuerdo.
Adrian enseñándole a leer complejos diagramas científicos.
—Eres más inteligente de lo que crees.
Luego…
Otra escena.
El parque.
La primera vez que salió del laboratorio.
El viento.
Los árboles.
La sensación de libertad.
Luego otro recuerdo.
Blue.
La primera vez que la vio.
Una conversación torpe.
Dos seres que nunca habían tenido amigos.
La primera vez que rieron juntas.
La primera vez que Melissa sintió que…
Tal vez…
Podía tener una vida normal.
Más recuerdos aparecieron.
Los pasillos de Nexum.
Las misiones.
Los compañeros que habían luchado a su lado.
Seraphina.
The Architect.
Otros nombres.
Otros rostros.
Todos desaparecidos.
Todos caídos.
Una oleada de rabia cruzó su pecho.
—Basta…
Las lágrimas corrían por su rostro.
—¡BASTA!
Volvió al presente.
The Marionette seguía luchando con Melissa MK-2.
Sus sistemas ya estaban fallando.
Pero aún la mantenía atrapada.
Sus brazos metálicos finalmente lograron sujetar completamente a la réplica.
Melissa MK-2 intentó liberarse.
Pero esta vez no pudo.
El Marionette la había atrapado completamente.
Su visor miró hacia Melissa.
Sin decir una palabra.
Sabía lo que debía hacer.
Melissa levantó el interruptor.
Sus manos dejaron de temblar.
Sus ojos se volvieron firmes.
Y con una furia que nacía de todos los recuerdos que llevaba dentro…
Activó el botón.
Justo en el instante en que The Marionette había logrado inmovilizar por completo a Melissa MK-2.
El interruptor emitió un sonido seco.
Y en ese momento…
Todo el complejo de Nexum comenzó a reaccionar.
…
El mundo se volvió blanco.
Durante un instante…
No hubo sonido.
No hubo movimiento.
Solo luz.
Luego—
La explosión llegó.
Una onda gigantesca de energía se expandió desde el centro de Nexum como un huracán de fuego y metal.
La plataforma de Eclipse se desintegró en el aire.
Las estructuras restantes del complejo fueron arrancadas de raíz.
El suelo se abrió.
El cielo mismo pareció temblar.
La detonación iluminó kilómetros enteros alrededor.
Astra gritó:
—¡CÚBRANSE!
Los miembros de Unity se lanzaron detrás de los restos de estructuras colapsadas.
Escombros, placas metálicas y fragmentos de concreto volaron por todas partes.
Gerard cubrió a Blue.
Echo arrastró a Titan inconsciente detrás de un bloque de acero.
Astra protegió a Lumina con su propio cuerpo.
La onda de choque golpeó el campo de batalla con una fuerza brutal.
Luego…
Todo quedó en silencio.
El humo cubría el horizonte.
El lugar donde había estado Nexum ahora era un cráter inmenso.
Nada quedaba de los laboratorios.
Nada de las torres.
Nada de los servidores.
Solo ruinas.
Y cenizas.
Entre los escombros, Astra levantó lentamente la cabeza.
—¿Todos…?
Gerard tosió entre el polvo.
—Sigo aquí…
Blue levantó la mirada.
—Titan…
Echo revisó sus signos.
—Está vivo.
Astra miró a Lumina.
La sangre aún manchaba su uniforme.
Lumina apenas podía respirar.
Sus ojos se abrieron lentamente.
Miró hacia el cielo gris.
Sus labios se movieron apenas.
—Hermano…
Una última palabra.
Luego su cuerpo se relajó.
Y perdió el conocimiento.
Astra la sostuvo.
—¡Lumina!
Pero su pulso seguía ahí.
Débil.
Pero presente.
Muy lejos de allí…
En ciudades de todo el mundo…
Algo cambió.
Las personas que estaban bajo el control del chip neural comenzaron a detenerse.
Las miradas vacías desaparecieron.
Los movimientos violentos cesaron.
Uno a uno…
Volvieron a la normalidad.
Los servidores de Nexum habían caído.
El sistema había muerto con ellos.
De regreso en el cráter…
El polvo comenzaba a disiparse.
Y entre los restos…
Una figura se movió.
Melissa.
Estaba arrodillada en el centro de la destrucción.
Su cuerpo estaba cubierto de ceniza.
Sus alas de energía habían desaparecido.
Respiraba con dificultad.
Pero estaba viva.
Miró alrededor.
El cráter se extendía por kilómetros.
La magnitud de la explosión era inmensa.
Y entonces…
Comprendió algo.
Las palabras de Eclipse.
—Muchas veces creemos lo que nuestra mente nos dice…
—Pero la mente también puede mentir.
Melissa bajó la mirada.
El interruptor seguía en su mano.
Frío.
Inerte.
Entonces lo entendió.
Ella nunca tuvo una bomba.
El dispositivo no había sido un detonador.
Había sido un interruptor de apagado total.
La explosión había sido causada por el colapso de los sistemas de Nexum.
Eclipse nunca pensó que ella sería capaz de usarlo.
Las sirenas comenzaron a escucharse en la distancia.
Helicópteros.
Vehículos militares.
Autoridades internacionales descendieron sobre la zona minutos después.
Equipos de rescate comenzaron a buscar sobrevivientes entre los escombros.
Uno de los soldados gritó:
—¡Tenemos a alguien aquí!
Debajo de una enorme placa metálica encontraron un cuerpo.
Eclipse.
Apenas respiraba.
Su pulso era débil.
Pero seguía vivo.
Los médicos comenzaron a estabilizarlo inmediatamente.
Otros equipos comenzaron a sacar a los miembros de Unity de los escombros.
Cuando finalmente encontraron a Melissa…
Varios soldados levantaron sus armas.
—¡Quietos!
Pero Astra apareció inmediatamente frente a ellos.
Su voz fue firme.
—Bajen las armas.
Los soldados dudaron.
—General…
Astra no se movió.
—Ella es aliada.
El silencio duró unos segundos.
Luego las armas descendieron lentamente.
El viento atravesó el cráter.
El cielo comenzaba a despejarse.
Las luces de emergencia iluminaban el paisaje destruido.
Gerard miró alrededor.
La ciudad estaba dañada.
Pero seguía en pie.
El mundo seguía ahí.
Blue caminó lentamente hasta Melissa.
Por un momento ninguna de las dos dijo nada.
Luego Blue habló suavemente.
—Terminó.
Melissa cerró los ojos.
El peso de todo lo que había ocurrido finalmente cayó sobre ella.
La guerra.
Nexum.
Eclipse.
Los amigos que habían perdido.
El mundo que casi desaparece.
Pero por primera vez en mucho tiempo…
El silencio no era miedo.
Era paz.
La pesadilla había terminado.
Y con ella…
La guerra.
…
El mundo tardó varios días en comprender lo que había ocurrido.
Las ciudades comenzaron a levantarse lentamente del caos.
Edificios dañados.
Sistemas eléctricos colapsados.
Infraestructura destruida en varias regiones.
Pero la humanidad seguía ahí.
Y esta vez…
Había sobrevivido.
En la ciudad central, una transmisión global fue activada.
Millones de pantallas alrededor del planeta se encendieron.
Gobernantes de distintas naciones aparecieron conectados a través de la red internacional.
Uno de ellos habló primero.
—Ciudadanos del mundo.
La transmisión era solemne.
—Los eventos recientes han demostrado cuán frágil puede ser nuestra civilización.
Otro líder continuó.
—Pero también han demostrado algo más.
Las cámaras mostraron imágenes del cráter donde había estado Nexum.
—El valor de quienes decidieron luchar.
Aparecieron imágenes del equipo Unity.
—Gracias a los esfuerzos del equipo Unity, la Tierra ha sido salvada de una amenaza sin precedentes.
Otra voz se unió a la transmisión.
—A partir de hoy, las naciones del mundo unirán fuerzas para reconstruir lo que fue destruido.
—No como rivales.
—Sino como aliados.
Las pantallas se apagaron lentamente.
El mensaje había sido claro.
El mundo había cambiado.
Horas después…
En un aeropuerto casi vacío.
Melissa caminaba sola hacia la pista.
Había dejado atrás su forma de combate.
Ahora parecía simplemente una joven más.
Un pequeño bolso en la mano.
El viento movía suavemente su cabello.
Se detuvo un momento antes de subir al avión.
Sacó su teléfono.
En la pantalla había una fotografía.
Una antigua reunión.
Una mesa llena de rostros conocidos.
Seraphina.
The Architect.
Otros compañeros de Nexum.
Una época en la que todos creían estar construyendo algo bueno.
Melissa observó la imagen durante varios segundos.
Sus ojos se entristecieron.
Pero luego…
Una pequeña sonrisa apareció.
Dos nuevos mensajes llegaron a su pantalla.
Gerard:
Buen viaje.
Blue:
No olvides regresar.
Melissa guardó el teléfono.
Y subió al avión.
Mientras tanto…
En la base de Unity.
El jardín estaba tranquilo otra vez.
El viento movía las hojas de los árboles.
Echo estaba sentada observando una pequeña flor blanca.
Gerard estaba cerca.
Echo habló de pronto.
—Gerard.
—Sí.
—¿Por qué a los seres humanos les gusta meterse tanto en problemas?
Gerard pensó unos segundos.
—Porque somos expertos en algo.
Echo inclinó la cabeza.
—¿En qué?
Gerard respondió con calma.
—En ignorar las consecuencias de nuestros actos.
—En la subjetividad siempre creemos que nuestras decisiones están justificadas.
Echo procesó la respuesta.
Luego soltó una pequeña risa.
—Eso explica muchas cosas.
En ese momento Titan apareció detrás de Gerard.
Le puso una mano pesada sobre el hombro.
—Algún día deberías dejar de ser tan frío con tus respuestas.
Gerard levantó una ceja.
—Estoy siendo realista.
Titan sonrió.
—Eso no significa que tengas que sonar como un profesor aburrido.
Specter dejó escapar una pequeña risa.
Echo también.
Incluso Blue sonrió.
El jardín se llenó de carcajadas.
Por primera vez en mucho tiempo…
El mundo parecía tranquilo.
Muy lejos de allí…
En una prisión de máxima seguridad.
Marcus Wells disfrutaba una cena sorprendentemente elegante.
Un guardia lo observaba desde la puerta.
—¿Qué opina de todo lo que ocurrió?
Marcus levantó la copa de vino con tranquilidad.
—¿Sinceramente?
Tomó un pequeño sorbo.
—Yo nunca pierdo.
El guardia frunció el ceño.
Marcus sonrió.
—Política es política.
—Y los políticos nunca estamos del lado de nadie.
Cortó un trozo de carne con el cuchillo.
—Solo somos saltamontes.
—Saltando de una oportunidad a otra.
Más grandes cada vez.
Marcus empujó el plato ligeramente hacia el guardia.
—¿Quiere probar?
El guardia dudó.
Marcus volvió a reclinarse en su silla.
—Después de todo…
Miró hacia el techo con calma.
Y dijo una última frase:
—El mal nunca puede triunfar del todo.
—Hay algo en la estructura de este mundo que no lo permite.
Sonrió.
—Por eso prefiero ser astuto.
La puerta de la celda se cerró.
…
El mundo tardó meses en sanar.
Las ciudades reconstruyeron lentamente lo que había sido destruido.
Los sistemas energéticos volvieron a funcionar.
Las redes de comunicación se restablecieron.
Los gobiernos, por primera vez en mucho tiempo, trabajaron juntos para reparar los daños.
El recuerdo de Nexum todavía era reciente.
Pero también lo era el recuerdo de quienes habían detenido su avance.
En una ceremonia celebrada en la ciudad central, cientos de personas se reunieron frente a un enorme monumento temporal dedicado a la reconstrucción del mundo.
Las banderas de distintos países ondeaban juntas.
El silencio cayó cuando Astra subió al estrado.
Un representante del consejo internacional habló ante la multitud.
—Hoy reconocemos el valor de quienes decidieron luchar cuando el mundo estuvo al borde del colapso.
Las pantallas gigantes mostraron imágenes del equipo Unity.
—Gracias a su esfuerzo, millones de vidas fueron salvadas.
—Y la humanidad tuvo una segunda oportunidad.
Astra recibió una condecoración internacional.
El aplauso fue largo.
Luego uno a uno, los demás miembros de Unity fueron llamados.
Gerard.
Blue.
Titan.
Echo.
Specter.
Chrono.
El público los observaba como héroes.
Pero para ellos…
Solo había sido necesario hacer lo correcto.
Después de la ceremonia, el ambiente se volvió mucho más relajado.
Titan fue el primero en hablar.
—Bueno…
Se estiró los brazos.
—Creo que ya trabajamos suficiente por un tiempo.
Echo inclinó la cabeza.
—¿Eso significa… vacaciones?
Titan sonrió.
—Exactamente.
Gerard suspiró.
—No suena mal.
Blue observó el cielo despejado.
—Sería estadísticamente saludable.
Specter soltó una pequeña risa.
—Entonces está decidido.
El equipo Unity tomaría un descanso.
Después de todo…
El mundo finalmente estaba en paz.
Mientras tanto…
En las antiguas instalaciones reconstruidas de Nexum.
Lumina observaba el horizonte desde una gran ventana.
Las heridas de su cuerpo aún estaban sanando.
Pero su mirada era firme.
Frente a ella se encontraban representantes humanos y representantes de inteligencia artificial.
Lumina habló con calma.
—Nexum ya no será lo que fue.
Sus palabras resonaron en la sala.
—Durante demasiado tiempo la tecnología fue utilizada como un arma.
—Y los humanos como un experimento.
Respiró profundamente.
—Eso termina hoy.
Las pantallas mostraron nuevos proyectos.
Programas de cooperación.
Desarrollo médico.
Tecnologías de equilibrio entre humanos y máquinas.
Lumina continuó:
—Prometo mover cada pieza del tablero para que ambas razas prosperen.
—Humanos.
—Y robots.
Su voz se volvió más cálida.
—No como enemigos.
—Sino como aliados.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—El futuro será de paz.
Muy lejos de allí…
En una colina cubierta de nieve.
Dos tumbas descansaban una junto a la otra.
La piedra estaba limpia.
Cuidada.
Las lápidas decían:
Vera Lang
y
Cyrus Hale
Los nombres que alguna vez ocultaron a quienes el mundo conoció como:
Seraphina.
The Architect.
Alguien había dejado rosas blancas sobre ambas tumbas.
El viento movía suavemente los pétalos.
La nieve comenzó a caer lentamente desde el cielo.
Capa tras capa.
Cubriendo la tierra.
Cubriendo el pasado.
Y mientras el invierno abrazaba el silencio de la colina…
El mundo, por primera vez en mucho tiempo,
seguía adelante.
Historia autoria de Gerard Leaf y Blue




