Locura

Orden – “Kairos // Machinae“ Capitulo 16

La celda era fría.

El concreto gris absorbía cualquier sonido, como si el lugar estuviera diseñado para borrar las voces de quienes entraban allí.

Seraphina estaba sentada en la esquina, con las manos esposadas al frente. La luz blanca del techo caía directamente sobre su rostro, dejando el resto de la celda en penumbra.

Dos guardias y un interrogador observaban desde el otro lado de la mesa metálica.

Uno de ellos suspiró.

—Esto puede terminar rápido si cooperas.

Seraphina levantó lentamente la mirada.

Y sonrió.

Una sonrisa torcida.

—¿Cooperar?

Soltó una pequeña risa.

—Ustedes realmente son unos tarados.

El guardia golpeó la mesa.

—Cuida cómo hablas.

Seraphina inclinó la cabeza.

—¿O qué?

Sus ojos brillaban con una mezcla de desprecio y diversión.

—¿Van a detener el fin del mundo con un interrogatorio?

El interrogador intentó mantener la calma.

—Solo queremos entender qué planea Nexum.

Seraphina comenzó a reír otra vez.

Pero no era una risa alegre.

Era una risa amarga.

—¿Entender?

Sacudió la cabeza lentamente.

—Ustedes no entienden nada.

Se inclinó hacia adelante.

—Los humanos son egoístas.

—Siempre lo han sido.

—Siempre lo serán.

Los guardias permanecieron en silencio.

Seraphina continuó hablando, su voz cada vez más intensa.

—Hablan de moral.

—Hablan de leyes.

—Hablan de justicia.

Pero cuando llega el momento de elegir…

Golpeó la mesa con fuerza.

—¡Siempre eligen su propio beneficio!

Su mirada recorrió la habitación.

—¿Y saben qué es lo peor?

Su voz bajó.

—Que ustedes creen que son diferentes.

Se recostó en la silla.

—No lo son.

Uno de los guardias murmuró:

—Estás loca.

Seraphina soltó una carcajada.

—¿Loca?

Negó lentamente con la cabeza.

—No.

Su expresión se volvió más fría.

—Yo simplemente acepté la verdad.

Sus ojos se endurecieron.

—La humanidad nunca cambiará.

—Nunca dejará de competir.

—Nunca dejará de destruirse.

Luego añadió, casi en un susurro:

—Por eso Nexum es necesario.

El interrogador frunció el ceño.

—¿Necesario para qué?

Seraphina lo miró directamente.

—Para terminar el ciclo.

Silencio.

—La inestabilidad siempre ha sido parte de la historia humana.

—Guerras.

—Conflictos.

—Caos.

Se inclinó hacia adelante nuevamente.

—Pero nosotros vamos a detenerlo.

Uno de los guardias soltó una risa incrédula.

—¿Cómo?

Seraphina sonrió lentamente.

—Control.

El silencio en la celda se volvió pesado.

—El orden no siempre nace de la libertad.

—A veces nace de la autoridad.

—De las reglas.

—De los límites.

Sus ojos brillaban con fanatismo.

—Vamos a crear una era de paz.

Hizo una pausa.

—Aunque tenga que ser impuesta.

El interrogador habló con voz fría.

—El fin no justifica los medios.

Seraphina lo miró fijamente.

—Siempre lo ha hecho.

Durante varios segundos nadie habló.

Luego ella comenzó a reír.

Una risa fuerte.

Maníaca.

Que resonó en toda la celda.

Los guardias intercambiaron miradas incómodas.

Pero de repente…

La risa se detuvo.

Seraphina comenzó a lagrimear.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Su rostro quedó completamente serio.

Su expresión cambió.

Ahora había enojo.

Un enojo profundo.

—Hay cosas en esta vida…

dijo lentamente

—que son inevitables.

Bajó la cabeza.

En silencio.

Entonces ocurrió.

Un sonido seco.

CRACK

Una bala atravesó una pequeña ranura casi invisible en el techo.

El impacto fue directo.

Seraphina se quedó inmóvil.

Durante un segundo nadie entendió lo que había pasado.

Luego su cuerpo cayó hacia adelante.

La sangre comenzó a extenderse lentamente sobre el suelo de concreto.

El guardia gritó.

—¡FRANCOTIRADOR!

Las alarmas comenzaron a sonar.

Pero ya era demasiado tarde.

Seraphina estaba muerta.


A varios kilómetros de distancia.

En lo alto de una montaña.

Una figura permanecía acostada sobre la nieve.

Un rifle de francotirador descansaba frente a él.

The Marionette.

Su respiración era tranquila.

Observó por un momento a través de la mira.

Luego bajó el arma.

No dijo nada.

Solo miró hacia el cielo.

Y soltó un largo suspiro.


Horas después.

En todas las pantallas del mundo apareció un anuncio.

Una música suave.

Imágenes brillantes.

Personas sonriendo.

Una voz amable comenzó a hablar.

—Bienvenidos al futuro.

El logo de NEXUM apareció lentamente.

—Durante siglos, la humanidad ha buscado maneras de mejorar su calidad de vida.

Las imágenes mostraban ciudades modernas.

Niños jugando.

Hospitales avanzados.

—Hoy presentamos el siguiente paso en la evolución humana.

Una pequeña cápsula metálica apareció en pantalla.

—El NeuroLink Nexus Chip.

Animaciones mostraban cómo el chip se insertaba suavemente en el cerebro humano.

—Una tecnología diseñada para mejorar la comunicación entre personas.

—Eliminar limitaciones neurológicas.

—Y abrir las puertas a un mundo de posibilidades.

Las imágenes mostraban personas caminando felices.

Trabajando juntas.

Conectadas.

—Imaginen un mundo donde las discapacidades desaparecen.

—Donde la información fluye instantáneamente entre mentes.

—Donde la humanidad evoluciona más allá de sus límites actuales.

La voz sonrió.

—Ese futuro comienza hoy.


En la base de Unity, la transmisión terminó.

El silencio llenó la sala.

Titan habló primero.

—Esto es una locura.

Echo analizaba los datos.

—Un chip neural global…

Chrono frunció el ceño.

—Eso significa acceso directo al cerebro humano.

Specter cruzó los brazos.

—Control.

Astra miró la pantalla.

—Exactamente.

Gerard no apartaba los ojos del logo de Nexum.

—No están intentando mejorar a la humanidad.

Su voz fue baja.

—Están intentando poseerla.


Mientras tanto…

En parlamentos y salas de gobierno alrededor del mundo…

Los políticos aplaudían.

Las cámaras capturaban sonrisas.

Aprobaciones.

Declaraciones optimistas.

—Un avance histórico.

—Una revolución médica.

—El inicio de una nueva era.

Nexum había presentado su visión.

Y el mundo…

la estaba aceptando con entusiasmo.

Historia autoria de Gerard Leaf y Blue

Picture of Gerard Leaf

Gerard Leaf

Pie de página

Music Rights Reserved ©