
Las guerras no solo se libran en campos de batalla.
También se libran en salas silenciosas.
Donde las decisiones se toman lejos del ruido de las explosiones.
El edificio del Consejo Nacional estaba en completo silencio.
En la sala principal, una larga mesa de vidrio reflejaba la luz blanca de las pantallas estratégicas. Varias figuras importantes del gobierno observaban los informes que llegaban desde distintas partes del país.
Los ataques recientes de Nexum habían cambiado muchas cosas.
Las ciudades aún se recuperaban.
Las reformas habían sido aprobadas.
Y el miedo seguía creciendo.
Una mujer de cabello gris revisaba los datos proyectados frente a ella.
Ministra de Seguridad Nacional.
—Nexum no está actuando como una organización convencional —dijo finalmente.
Un general sentado al otro lado de la mesa respondió.
—Nunca lo han hecho.
Otra pantalla mostró las últimas operaciones registradas por el equipo Unity.
Misiones de contención.
Evacuaciones.
Combates directos contra agentes de Nexum.
Un consejero político habló con cautela.
—Unity ha sido efectivo.
El general negó con la cabeza.
—Ese no es el problema.
La ministra levantó la mirada.
—Entonces explíquelo.
El general se recostó ligeramente en su silla.
—El problema es que Nexum ya ha demostrado que está dispuesto a escalar cualquier situación.
Una imagen apareció en la pantalla.
La batalla contra The Architect.
—Si Nexum decide convertir a Unity en su objetivo principal…
El general hizo una pausa.
—No sabemos hasta dónde están dispuestos a llegar.
El silencio volvió a llenar la sala.
Finalmente otro funcionario habló.
—¿Qué está sugiriendo?
El general respiró profundamente.
—Una línea de seguridad.
Las miradas se cruzaron en la mesa.
—Explíquese.
—Si Nexum continúa escalando… —dijo el general— necesitamos la opción de limitar las operaciones de Unity.
La reacción fue inmediata.
—¿Limitar a los únicos que están enfrentando directamente a Nexum?
—Eso sería absurdo.
—Sería rendirse.
El general levantó una mano.
—No estoy diciendo que lo hagamos ahora.
Señaló la pantalla.
—Estoy diciendo que debemos considerar la posibilidad.
La ministra lo observó fijamente.
—¿Cuál sería la razón oficial?
El general respondió sin dudar.
—Contención estratégica.
Otro consejero intervino.
—Explíquelo mejor.
El general cruzó las manos.
—Si Nexum percibe que Unity es una amenaza directa a su estructura… podrían intensificar sus ataques contra la población para obligarnos a retirarlos.
La ministra comprendió inmediatamente.
—¿Está diciendo que Nexum podría usar a los civiles como presión política?
El general respondió con frialdad.
—Ya lo están haciendo.
Nadie discutió eso.
Las pantallas mostraban las ciudades destruidas.
Las reformas forzadas.
El miedo constante.
Un consejero habló con incomodidad.
—Entonces nuestra solución es… limitar a quienes están intentando detenerlos.
El general negó con la cabeza.
—Nuestra solución es tener una última opción si la situación se vuelve incontrolable.
La ministra guardó silencio por un momento.
Luego preguntó:
—¿Unity sabe de esta discusión?
El general respondió:
—No.
—Y no deberían saberlo.
Horas después.
En la base de Unity.
La noche estaba tranquila.
Demasiado tranquila.
Titan entrenaba en silencio en una de las salas de combate.
Cada golpe contra el saco resonaba en la habitación.
Gerard observaba desde la pared.
—Estás golpeando más fuerte de lo normal.
Titan no se detuvo.
—Estoy pensando.
Gerard sonrió ligeramente.
—Eso explica el daño estructural.
Titan finalmente se detuvo.
—¿Crees que el gobierno realmente entiende lo que estamos enfrentando?
Gerard pensó unos segundos.
—No completamente.
Titan suspiró.
—Entonces estamos solos.
—No —respondió Gerard.
Miró hacia la base.
Hacia los miembros del equipo.
Echo hablando con Ari en el jardín.
Chrono revisando datos.
Specter caminando por los pasillos.
Astra observando reportes estratégicos.
—Nos tenemos unos a otros.
Mientras tanto…
En el edificio del Consejo.
La reunión estaba terminando.
La ministra de seguridad se quedó observando las pantallas apagadas.
El general se acercó.
—¿Cree que estamos tomando la decisión correcta?
Ella tardó unos segundos en responder.
—No lo sé.
Miró por la ventana hacia la ciudad.
—Pero Nexum ya ha demostrado que puede convertir cualquier situación en un arma.
El general preguntó:
—¿Entonces?
La ministra suspiró.
—Entonces esperamos que nunca tengamos que cruzar esa línea.
Porque si llegaban a hacerlo…
Significaría que la guerra había cambiado.
Y que incluso los héroes…
Podrían convertirse en un riesgo.
Historia autoria de Gerard Leaf y Blue



