
El océano siempre había sido un territorio extraño para la humanidad.
Inmenso. Silencioso. Indiferente.
Pero para aquellos que sabían usarlo… también era el escondite perfecto.
El equipo Unity había sido desplegado en una de las plataformas oceánicas abandonadas del antiguo sistema de defensa global. Durante décadas había sido utilizada para monitorear rutas marítimas y detectar amenazas submarinas, pero ahora solo quedaban restos oxidados y maquinaria olvidada.
Astra observaba el horizonte desde el borde de la estructura.
El mar estaba demasiado tranquilo.
—No me gusta esto —dijo Titan, apoyado contra una de las barandillas metálicas.
Gerard revisaba los sensores de su visor táctico.
—La señal de Nexum está aquí —respondió—. No hay duda.
Specter miró hacia el agua oscura que rodeaba la plataforma.
—Entonces… ¿dónde está?
El viento sopló con fuerza sobre la superficie del océano.
Echo fue la primera en responder.
—Abajo.
Todos giraron hacia ella.
—Las lecturas de energía no vienen de la plataforma —explicó—. Vienen de debajo.
Chrono frunció el ceño.
—¿En el fondo del océano?
Echo negó con la cabeza.
—Moviéndose.
Un silencio incómodo cayó sobre el grupo.
Entonces Astra habló.
—Eso significa que él nos está esperando.
El nombre de su enemigo era conocido por todos.
The Marionette.
Uno de los agentes más peligrosos de Nexum.
No por su fuerza.
Ni por su tecnología.
Sino por algo mucho peor.
Adaptación.
The Marionette no luchaba como un soldado.
Luchaba como un depredador.
Podía cambiar su apariencia, mimetizar su cuerpo con cualquier entorno y manipular drones o máquinas cercanas como si fueran extensiones de su propia voluntad.
Nadie sabía realmente cómo era su forma original.
—Contacto —dijo Gerard de repente.
Los sensores comenzaron a emitir alertas.
Movimientos.
Decenas de ellos.
El agua alrededor de la plataforma comenzó a agitarse.
Primero lentamente.
Luego violentamente.
De repente, algo salió disparado desde el océano.
Un dron.
Después otro.
Y otro.
Docenas de máquinas emergieron desde las profundidades, trepando por la estructura metálica de la plataforma como insectos mecánicos.
—¡Emboscada! —gritó Titan.
La batalla comenzó de inmediato.
Titan derribó dos drones con un solo golpe.
Specter se movía entre ellos con velocidad casi imposible, destruyéndolos antes de que pudieran apuntar.
Chrono intentó ralentizar la zona con su campo temporal, pero la cantidad de enemigos era demasiada.
Echo desplegó un pulso electromagnético que derribó varios drones al mismo tiempo.
Pero entonces…
Las luces de la plataforma se apagaron.
Todo quedó en penumbra.
El sonido del océano se volvió más fuerte.
Más cercano.
—Está aquí… —susurró Gerard.
Una figura apareció caminando lentamente entre la oscuridad.
Alta.
Delgada.
Cubierta por una armadura negra que parecía absorber la luz.
Pero lo más inquietante era su rostro.
Porque no tenía uno.
La superficie de su máscara cambiaba constantemente, como si estuviera hecha de una pantalla líquida.
Un segundo mostraba un rostro humano.
Al siguiente, otro completamente distinto.
La voz que habló parecía provenir de varios lugares al mismo tiempo.
—Unity.
Un tono tranquilo.
Casi curioso.
—Es fascinante cómo siguen sobreviviendo.
Titan avanzó un paso.
—¿Eres The Marionette?
La figura inclinó ligeramente la cabeza.
—Eso dicen.
De repente su cuerpo cambió.
Su silueta comenzó a distorsionarse, adoptando la forma de uno de los drones destruidos.
Luego la de Titan.
Luego la de Astra.
Finalmente volvió a su forma oscura original.
—La identidad es… flexible.
Astra desenfundó su arma.
—Se acabó el espectáculo.
La batalla estalló.
Pero esta vez era diferente.
The Marionette se movía como una sombra.
Cada vez que alguien intentaba atacarlo…
Simplemente ya no estaba ahí.
Su cuerpo se fundía con el entorno.
Con las sombras.
Con el metal.
Incluso con el agua que salpicaba la plataforma.
Specter lanzó un ataque directo.
Pero golpeó aire.
Chrono intentó congelar el tiempo en un área específica.
The Marionette apareció detrás de él.
—Demasiado lento.
Un golpe lo lanzó contra una pared metálica.
Titan atacó con toda su fuerza.
La plataforma tembló.
Pero The Marionette simplemente dejó que su cuerpo se disolviera en una nube de fragmentos nanométricos que reaparecieron unos metros más lejos.
—Este entorno… —dijo con voz tranquila— fue elegido cuidadosamente.
El océano rugía alrededor de ellos.
—Agua.
Oscuridad.
Metal.
Demasiados lugares donde esconderse.
Gerard se dio cuenta de algo.
—No está peleando para ganar.
Astra lo miró.
—Entonces ¿para qué?
The Marionette respondió antes de que Gerard pudiera hacerlo.
—Para medirlos.
Su voz se volvió más fría.
—Nexum siempre está interesado en nuevos… experimentos.
Entonces el océano explotó.
Una gigantesca criatura mecánica emergió desde las profundidades.
Un Leviatán artificial.
Una máquina submarina diseñada para destruir flotas enteras.
Titan abrió los ojos.
—Oh no.
The Marionette levantó una mano.
—Veamos cuánto han evolucionado.
La criatura abrió su enorme mandíbula mecánica.
Las armas comenzaron a cargarse.
La plataforma empezó a colapsar bajo el peso de la máquina.
Astra gritó:
—¡Todos fuera de aquí!
La batalla se volvió desesperada.
Explosiones.
Metal cayendo.
Agua entrando a la estructura.
Unity luchaba por sobrevivir mientras el Leviatán destruía la plataforma pieza por pieza.
Pero en medio del caos…
The Marionette observaba.
Quieto.
Analizando.
Finalmente, Gerard logró activar un sistema de emergencia de la plataforma.
Una sobrecarga eléctrica recorrió toda la estructura.
El Leviatán recibió el impacto directo.
La criatura mecánica emitió un rugido metálico antes de hundirse nuevamente en el océano.
La plataforma quedó parcialmente destruida.
Silencio.
Cuando el humo se disipó…
The Marionette ya no estaba.
Solo quedaba su voz, resonando desde algún lugar entre las sombras.
—Interesante.
El océano volvió a calmarse.
—Nos volveremos a ver.
Horas después, el equipo Unity observaba el amanecer desde una nave de rescate.
Nadie hablaba.
Titan finalmente rompió el silencio.
—Ese tipo… no estaba intentando matarnos.
Gerard negó lentamente.
—No.
Miró hacia el océano infinito.
—Solo estaba jugando.
En las profundidades, mucho más abajo de lo que cualquier radar podía detectar…
The Marionette observaba las lecturas de combate.
Su rostro volvió a cambiar.
Ahora mostraba una expresión humana.
Una sonrisa.
—La próxima vez… —susurró—
—será más interesante.
Y desapareció nuevamente en la oscuridad del océano.
Historia autoria de Gerard Leaf y Blue



